THE SHOPPING LIST

Queremos lanzar una pregunta que consideramos importante… ¿realmente sabemos comprar?

En primer lugar, no debemos asociar el hecho de comprar con la compra compulsiva. Piensa en la siguiente cuestión: “¿Compras por necesidad o por impulso?

No es nada recomendable que cuando tengamos un mal día, estemos pasando por una mala racha o hayamos tenido una experiencia desagradable, salgamos de compras a modo de “premio” o desahogo. Porque cuando estamos angustiados, tristes o agobiados, perdemos realmente la perspectiva de qué necesitamos y, al final, compramos por comprar.

El hecho de salir de compras es importante, tiene un impacto social, medioambiental pero también lo tiene en nuestro armario y, por ende, en nuestro día a día.

Por eso, os recomendamos, desde nuestra humilde experiencia, que cada vez que salgáis de compras llevéis una lista – SHOPPING LIST – como cuando vamos al supermercado a por comida. Pero, ¿cómo hacer una lista adecuada? ¿Cómo empiezo?

Pasos para crear tu Shopping List

Cambio de mentalidad. Cuando vayas a ir de compras siempre tienes que tener en cuenta los básicos estratégicos para tener un armario óptimo a tus necesidades. No pretendamos comprar piezas nuevas solo para usar esas, sino piezas estratégicas para usar de una nueva forma lo que ya tenemos.

Debemos empezar por una limpieza de armario. Lo idóneo, la idea general es hacer lo siguiente: revisar todo lo que tenemos probándonos la ropa y haciendo conjuntos con ella según nuestro estilo de vida viendo los colores, los largos, los patrones que nos sientan bien. ¿Fácil de decir pero difícil de poner en práctica? Tranquila, yo te ayudo. Empezaremos poco a poco pero de una forma objetiva y consciente. Tómate tu tiempo, reflexiona. No hay prisa. Nadie corre detrás de nosotros.

Piensa en tu actividad semanal. Valora el tiempo que le dedicas a cada actividad: trabajo, vida social, tareas domésticas, fin de semana, ocio. Separa tus prendas según para qué las utilices. ¿Es proporcional el tiempo que dedicas a cada actividad a las prendas que tienes en el armario? Para verlo más claro utilizaremos una antigua, pero eficaz, fórmula para saber la proporción.

Proporción de prendas según la actividad:

Vamos a tomar de ejemplo las horas que trabajamos en una semana (suponiendo que no utilizamos uniforme, si no que, cada día, debemos vestirnos de forma diferente).

Si trabajo 40h/sem debo dividir las horas trabajadas entre dos y, así, obtendré la proporción de prendas que necesito en mi armario. Nº de Prendas = 40/2 = 20 son las prendas mínimas que necesito tener cada temporada para ir a trabajar.

Apunta los mínimos, rescata lo que encaje de tu armario y si te falta algo… ¡ya tienes por donde empezar tu lista de la compra!

Esta fórmula aplícala a las horas del resto de actividades y así podrás ir confeccionando tu armario de la forma más eficaz y cuando salgas de compras verás que lo haces de una manera más práctica y efectiva.

¿Qué hago después?

Tener presente lo más posible el resumen del mínimo de básicos que no deben faltar en tu armario:

1 Prenda Exterior, fácil de combinar

2 chaquetas diferentes, de colores neutros

3 pantalones

1 vestido

2 faldas

4 camisetas

2 camisas

3 tops

2 jerséis

Decidir si: me lo quedo, lo vendo, lo dono, lo elimino. La mejor manera para hacer frente al “me lo quedo por si…” es tener una mente objetiva, y no hay mejor forma que sacando la rentabilidad de una prenda. En su momento adoramos esa gran adquisición pero, mírala, ahí sigue… con su etiqueta y todo, y te costó “dos duros”, tenía un súper precio, una ganga, – “bah, la dejo por si…” – (nuestra frase preferida).

Te costó “dos duros” pero, ¿Qué rentabilidad tuvo? Vamos a por otra fórmula: divide el coste de la prenda por el número de veces que te la pusiste… 10€/0= 0 Las prendas rentables son aquellas que siempre te pones, fáciles de combinar y atemporales y, sobre todo, que te den una alta rentabilidad, por consiguiente, ya sabemos lo que tenemos que hacer dependiendo del estado y funcionalidad de la prenda:

Me lo quedo (alta rentabilidad + bien conservada),

Prefiero venderlo (poca rentabilidad + bien conservada),

Ayudo y lo dono (baja rentabilidad + bien conservada)

Lo elimino (está hecha polvo)

Esto nos ayudará a darnos cuenta de que tenemos prendas que ya no nos sirven, están anticuadas, dañadas o gastadas, sabiendo así qué debemos desechar, qué nos hace falta y qué necesitamos para usar más aquellas prendas que ya tenemos.

Lo que lograremos así será un armario eficiente con el que nos sentiremos cómodas con cada una de sus piezas y no nos agobiará el hecho de pensar qué me pongo hoy.

Por supuesto, otro matiz del que nos daremos cuenta con esta limpieza de armario es del dinero que hemos gastado en toda esa ropa, zapatos y complementos que no nos ponemos. No nos cansamos de decir, y repetir, que nuestras salidas de compras deben ser una inversión de dinero no un malgasto, tenemos que realizarlas de manera consciente y eficiente, y esto lo lograremos siempre que llevemos esa lista de prendas que SÍ necesitamos y además un presupuesto cerrado.

Cada pieza que metamos en el armario, cada prenda que compremos, cada complemento en el que invirtamos, debe ser algo que realmente necesitemos y sepamos que lo vamos a usar. Que ese dinero este bien gastado, bien invertido.

Así que recuerda, haz limpieza de armario, realiza tu lista de la compra con las prendas que necesitas, fíjate un presupuesto y prueba todo. Te enamorarás de tu armario, te lo prometo..

A continuación, para hacerte la tarea más sencilla, te dejamos una idea descargable para que comiences con éxito tu lista de la compra.

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